Yamburg, una década

yamburg-corrubedo.jpg
El Yamburg, encallado en As Cobas

Klaus. Una fuerza de la naturaleza que, hace diez años, irrumpió en el mapa de isobaras amenazando con convertirse en otro huracán Hortensia, la madre de todos los ciclones de los ochenta.

Las agencias meteorológicas, los servicios de emergencias, los medios de comunicación… No había organización con autoridad que no alertase de que nos preparásemos para lo peor, de que todas las precauciones iban a ser pocas ante lo que se nos venía encima.

Y cumplió. Joder si cumplió. La explosiva ciclogénesis batió todos los récords de viento documentados hasta la fecha en Galicia, con rachas que rozaron los doscientos kilómetros/hora. Murieron cinco personas en nuestra comunidad a causa de la caída de un árbol, el hundimiento de un barco, un cortocircuito y una doble inhalación de monóxido de carbono. Ahí afuera las cosas no fueron mucho mejor. Francia declaró el estado de catástrofe y convocó al ejército. Portugal tuvo que rescatar a casi seiscientos conductores tirados en carreteras intransitables. Y lo más trágico: cinco niños fallecieron en Saint Boi de Llobregat, extrarradio de Barcelona, al desplomarse el techo de un polideportivo. Más de treinta personas perdieron la vida en el continente europeo por culpa de aquel hercúleo vendaval de teutona sonoridad. Klaus.

Sin embargo, en Corrubedo su paso no fue nada apocalíptico. Sus soplidos apenas alcanzaron los tres dígitos, deteniéndose la punta de velocidad en 103 kilómetros. Lo hizo exactamente a las 21.50 horas del viernes 23 de enero según los registros de nuestra estación meteorológica. A aquellas alturas, nuestra atención llevaba ya unos días concentrada en otro obsequio que, a principios de esa misma semana, nos había regalado el incipiente mal tiempo. Uno sólido. Tangible. De metálica sonoridad.

La gabarra [o pontón, más bien, a la luz de un valioso comentario que nos han hecho en el post] Yamburg.

Se iba a quedar con nosotros una buena temporada.

Seguir leyendo “Yamburg, una década”

El tiempo entre posturas

liga-inverneira.jpg
¡Liga da Inverneira!

La gente nunca dejará de sorprendernos.

Ni cuatro días hace que descubrimos el concurso y no nos resistimos a postear sobre él… ¡un cruce entre la lista fantástica de Marca y los pronósticos de Santiago Pemán!.

Por un segundo, nuestra mente se teletransportó a los tiempos del zapping, cuando los youtubers no eran todavía los reyes del mambo y Netflix vivía de despachar dvds a través del cartero. Por aquel entonces (o así lo recordamos algunos) era bastante común sobrellevar las tardes de resaca con los ojos ensangrentados clavados en la tele apretando compulsivamente el mando hasta dar con el programa más peregrino: electrizantes torneos de dardos en un pub de la campiña inglesa, carreras alocadas tras quesos rodantes o campeonatos mundiales de plancha extrema eran una excelente medicina contra el dolor de cabeza, la náusea y la sequedad bucal.

De aquellas esencias bebe la ocurrencia que os vamos a presentar hoy. Pero con un ingrediente mágico que lo hace aún más apetitosa: el evento destila Galicia por todos los poros.

Liga da Inverneira, se llama. Consiste en adivinar el tiempo que va a hacer un día determinado en un lugar determinado da nosa terriña. Pero no a bulto. Hay que concretar las temperaturas máxima y mínima, los litros por metro cuadrado de agua de lluvia recogida y cuánto alcanzará el viento de velocidad punta. Transcurrida la jornada en cuestión, cada apuesta se contrasta con las tablas de Meteogalicia.

El domingo pasado comenzó su quinta edición, que se extenderá hasta marzo. Y si escribimos de ello es porque en su sesión inaugural hubo que predecir los datos de…

Seguir leyendo “El tiempo entre posturas”