Los tres malos tragos (uno doble) de El Señor de los Mares

batalla-cabo-finisterre.jpg
La batalla del cabo Finisterre que enfrentó a los británicos con españoles y franceses

14 de septiembre de 1807. Lunes. El bergantín portugués El Señor de los Mares zarpa del puerto de Lisboa para cumplir un encargo de un comerciante gallego. Debe transportar barriles de vino y aguardiente hasta la ciudad coruñesa. El navío inicia su singladura con tiempo propicio, benévolo en aquellos últimos días de verano. Buena señal.

Sin embargo, a la jornada siguiente, las cosas se tuercen, y no precisamente por una desavenencia meteorológica. Aún en la costa lusa, el capitán Benito José Salgado divisa una goleta inglesa. De ella se arría un bote. Dentro van cinco hombres… armados. Mala señal.

Seguir leyendo “Los tres malos tragos (uno doble) de El Señor de los Mares”

¡Raith Rovers en los bajos! El club de fútbol que encalló en A Marosa…

raith-rovers.jpg
Los jugadores de la temporada 1922-1923

Antes de la tragedia de Munich y los Busby Boys, antes de que el Grande Torino se estrellase contra la Basílica de Superga, antes —mucho antes— de que la Selección Nacional de Zambia expirase en el Atlántico o de que el Chapecoense cayese sobre un cerro a 3.300 metros de altitud, hubo otro equipo de fútbol que pasó por un trance parecido. Con mucho mejor suerte, eso sí: todo el plantel sobrevivió.

Es extraño. Se diría que aquí en el pueblo o nunca fuimos conscientes o está totalmente olvidado. Sin embargo, allá en las islas británicas, cada vez que se evoca uno de estos desgraciados accidentes, alguien suele recordar aquel suceso como la primera vez en la historia en que un club —ojo: del deporte que sea— sufrió un percance de este estilo.

¿Y quién tuvo tan dudoso honor?

El Raith Rovers, de la primera división de la liga escocesa.

¿Cuándo?

Tal día como hoy hace casi un siglo: en la madrugada del 1 de julio de 1923.

¿Dónde?

En los bajos de Corrubedo. Por supuesto.

Seguir leyendo “¡Raith Rovers en los bajos! El club de fútbol que encalló en A Marosa…”

Los bajos, una cartografía

bajos-corrubedo-patria-gallega.jpg

La viñeta, aparecida en agosto de 1906 en el primer número de la revista ilustrada Patria Gallega, muestra a un marinero cariacontecido al que le están colocando un aparatoso flotador mientras sostiene un rosario. Debajo, estos versos:

«Cuando entra en el mar se escama
y en la boca lleva el credo.
Es muy disculpable su miedo
que tienen muy mala fama
los bajos de Corrubedo».

Y muy merecida, además. Hasta los más impávidos lobos de mar tragaban saliva cada vez que tenían que atravesar aquella floración de escollos metidos en sus cascarillas de madera. Y aunque la navegación ya no es lo que era —por suerte—, esas ladinas peñas todavía nos dan un susto de vez en cuando.

Hoy toca hablar de ellas.

Seguir leyendo “Los bajos, una cartografía”

El increíble asunto del vapor holandés Friesland

friesland-groninger
Esta nave u otra absolutamente idéntica era el SS Friesland [nos explicamos más abajo]
Un gran barco hundido con tres palos asomando a flor de agua. Un hombre muerto en la cofa que ha sucumbido al hambre y la sed. Este fue el panorama que según nos cuenta la tradición oral se encontraron los marineros de Corrubedo cuando salieron a pescar tras más de una semana esperando a que amainase la tormenta.

El barco era el Friesland, mercante holandés con el vientre cargado de estaño en el que nadie se salvó. Naufragó tal día como hoy hace 140 años, el 5 de diciembre de 1877, o eso dicen. Pero como el iceberg del Titanic, aquí solo pudimos percibir una mínima parte de las peripecias navales de un buque con una interesante historia: para entenderla hay que remontarse 9 años más atrás —a antes, incluso, de su construcción— y viajar 3.844 kilómetros en dirección hacia el este. Hasta Egipto.

Seguir leyendo “El increíble asunto del vapor holandés Friesland”

Virginie: un mal viaje

la-correspondencia-gallega-virginie.jpg
Una página de anuncios de 1913 en el diario pontevedrés La Correspondencia Gallega

Fijaos en la hoja.

Todas las grandes navieras europeas de la época están contenidas en ella. Arriba a la izquierda, Lloyd Norte Alemán… o lo que es lo mismo, Norddeutscher Lloyd, compañía teutona propietaria del SS Salier, hundido en nuestras costas (281 muertos). Justo debajo, Chargeurs Réunis, casa armadora dueña del trasatlántico francés Dom Pedro, hundido en nuestras costas (83 muertos). A sus cinco en punto, la Compañía Trasatlántica Española, titular del Santa Isabel, vapor que no: no se hundió en nuestras costas sino un poco más allá, frente a la isla de Sálvora, pero el faro de Corrubedo —fue la conclusión a la que llegaron las investigaciones— tuvo mucho que ver en aquel luctuoso lance (213 muertos)…

La Mala Real Inglesa, La Nelson Lines, las Compañías Hamburguesas, la Compañía del Pacífico y White Star Line, la Hamburg Amerika-Linie, la Compañía Arrótegui… Viajes a Río de Janeiro, Nueva York, Buenos Aires, Santiago de Cuba, Montevideo, La Habana, Filipinas, Fernando Poo…

Una página publicitaria típica de su tiempo. Saturada de ofertas con las que canalizar el imparable flujo migratorio que, a principios del siglo XX, manaba torrencial de Galicia hacia otras tierras. Hombres y mujeres con tres mudas y un par de sueños guardados en sus maletas de cartón.

Seguir leyendo “Virginie: un mal viaje”

Al rescate del Baligan

baligan-luis-polo.jpg
Fotografía de Luis Polo publicada en La Voz de Galicia

Sabíamos que algún día tenía que ocurrir y ha ocurrido.

Desde que inauguramos este blog éramos conscientes de que tarde o temprano tendríamos que encarar la cuestión de cómo afrontar un accidente marítimo acaecido en nuestras costas no en el pasado sino en el presente. ¿Hablaríamos de ello o dejaríamos que pase el tiempo, esperando a que las eventuales heridas pudieran cicatrizar?

No sabemos cómo actuaremos la próxima vez. No es una decisión fácil. Pero, habida cuenta de que los acontecimientos de ayer han tenido final feliz y, sobre todo, que un barco de Corrubedo ha sido el gran perpetrador del rescate, hoy sí que nos vamos a animar y dejar constancia del salvamento del Baligan, el último de una larga lista de navíos que han batido en nuestros bajos a lo largo de los siglos.

Seguir leyendo “Al rescate del Baligan”