Grip, nuevo en el vecindario

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Grip. Así se llama. Hoy ha llegado al pueblo y ahí lo tenéis: de pie sobre una roca en As Furnas, oteando el mar, ensimismado. O mirando la luna.

Dicen que tiene previsto quedarse algún tiempo.

Lo ha traído David Chipperfield, ese arquitecto inglés con domicilio en el frente playero de A Robeiriña del que, hace dos meses, periódicos y revistas de todo el mundo aplaudían su intervención en la sede de la Royal Academy of Arts de Londres.

Grip tiene un creador: el escultor Antony Gormley. Nacido en 1950, hijo de madre alemana y padre irlandés, ganador de un Premio Turner, considerado el galardón más prestigioso de las artes visuales británicas. En 2008, The Daily Telegraph lo situó en el puesto 4 de las 100 personalidades más influyentes de la cultura de aquellas islas, justo por delante del compositor Andrey Lloyd Webber, el del musical de Evita.

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Delfín tres mil

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Delfín común hallado el pasado 9 de junio en la playa de O Prado

Como una no edulcorada dosis de realidad, tuvo que ocurrir horas después del Día Mundial de los Océanos, esa efeméride en que los mensajes con ingenio en aras a la protección del mar anegan las cuentas de twitter y facebook, versión actual de las pegatinas «Salvad las ballenas» que decoraban los parabrisas traseros de los coches en los años ochenta.

Un delfín en Corrubedo. Varado vivo.

Enseguida se confabularon las fuerzas de rescate: Protección Civil, Cemma, el grupo de emergencias municipal… unidos para tratar de salvar la vida a aquella criatura acuática en trance de muerte.

Pero no pudo ser. El pez expiró. Uno más.

Y nosotros no estaríamos escribiendo sobre ello si no fuera por los caprichos de la estadística. Aquel ejemplar hizo el delfín común número tres mil desde que Cemma —la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños— empezó a registrar los varamientos ocurridos en el litoral de Galicia… Ay, los números y la fatalidad del azar.

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Un cuento por San Juan con final feliz

Un cuento por San Juan con final feliz

Es la víspera de la víspera de San Juan. Impertérrito, el tiempo avanza su curso y ya la primavera apurando el paso le ha entregado el testigo al verano.

Aún faltan unas horas para la gran noche, treinta quizá, pero la magia impregna el ambiente de la ciudad y casi se diría que se puede oler el humo que muy pronto emanará de las miles de fogatas que, de sur a norte y de este a oeste, van a tamizar la planimetría urbana: humo que en estilizadas volutas ascenderá al cielo para formar un palio protector bajo la cúpula estrellada… un manto denso y etéreo con que ahuyentar espíritus y malos augurios mientras el sabor de las sardinas asadas a pie de calle sacian otros anhelos más terrenales. La gente anda como electrizada en el afán de disponerlo todo para la ocasión. Al fin y al cabo, es única en el año.

Tal vez fue por eso que el muchacho no pudo evitar la tentación de hacerlo. Un impulso irrefrenable. Viendo que en el puerto había un lanchón con cargamento de leña de tojo, el pequeño se encaminó hacia él con la intención de apoderarse de algunos palos que le habrían de servir muy bien para avivar las llamas de alguna hoguera. Total, que quiso cruzar el tablón que hacía de pasarela entre el muelle y el barco, pero tuvo tan mala suerte que dio un traspié, se trastabilló y su cuerpo menudo se zambulló en el mar.

Por dos veces subió a la superficie pero, al no saber nadar, por dos veces volvió al fondo, donde sus piececillos se hundieron y enredaron en un fangoso lecho que se regodeaba ya con aquel epitafio irónico: en lugar de ser redimido por el fuego purificador, el rapazuelo iba a morir ahogado en el agua. Vaya putada.

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Lady Astor

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El Astor visto desde el helicóptero Pesca 1 del Servizo de Gardacostas

Lejos. Muy lejos. A una distancia abismal de nuestro puerto ha ocurrido algo que vamos de reseñar..

Porque Corrubedo es un pueblo, Corrubedo es un cabo, Corrubedo es un parque natural… pero Corrubedo es también una referencia geográfica obligada si estamos hablando de las cosas del mar… Y ayer, miércoles 18 de abril de 2018, algo de eso hubo, según tuiteó el Servizo de Gardacostas de Galicia.

El percance sucedió «a 35 millas de Corrubedo».

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De Ana a Gisele

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Félix, a punto de invadir la playa del Prado ante los ojos en blanco de la Casa del Cantón

Ana. Bruno. Carmen. David. Emma. Félix. Gisele. Hugo. Y lo/as que han de llegar.

La AEMET (es decir, la Agencia Estatal de Meteorología, ese organismo cuya carismática sede coruñesa fue edificada en 1928 por el mismo tipo que construiría en 1934 el puerto de Corrubedo) se ha aliado con su homóloga francesa MétéoFrance y con la portuguesa IMPA para ponerle nombre a cuanta borrasca de enjundia sacuda nuestras costas. En orden alfabético y alternando uno de mujer con otro de varón: muy metódico y políticamente correcto todo.

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Faro, una fábula

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Pulaski. Lake Street. Una carretera asfaltada de dos direcciones, estrecha y larga. Casi al final, un giro a la derecha y de repente el vial acaba bruscamente a la orilla de un río, diez o doce barcos atracados en un pequeño embarcadero. Un poco más allá, casi a tiro de lata de cerveza, el río desemboca en un lago. El lago es enorme. Tan grande que parece no tener fin. Sin embargo resulta inevitable que nuestra mirada se detenga mucho más cerca, frente a una atípica edificación que según Google Street View está justo a nuestra diestra. La llaman Selkirk Light.

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Una rémora extraviada

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El hallazgo tuvo lugar el pasado invierno pero no trascendió hasta hace unos días a raíz de su divulgación en una revista científica. Un animal nunca visto en las costas del norte de España.

Y lo mismo que la monstruosa quimera ártica capturada en 1899 o que la mastodóntica ballena azul avistada en octubre, fueron las aguas de Corrubedo las que guardaban el secreto de su insólita presencia.

Esta vez, nuestro especimen mide únicamente 14 centímetros. Se llama Remora brachyptera. Es un pez tropical

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