Susto en el Gransolero Sexto

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El barco

Desterradas de la piel las emociones que nos embargaron el fin de semana con la visita de Hanna (volverá, seguro), hoy vamos con un pequeño suceso que no reviste mayor interés que el de dejar constancia de cuantos accidentes e incidentes marítimos [pasados y presentes] ocurren en el cabo.

El protagonista, el Gransolero Sexto, un pesquero con base en O Grove. El lunes Salvamento Marítimo lo contó por twitter.

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Crónica de un reencuentro

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Las familias Davis y Reino se funden en un abrazo 58 años después

Cincuenta y siete años, once meses y diez días después de que la estela del Debonair se disipase en el océano y de que sus tres ocupantes desapareciesen en el horizonte, alejándose de nuestras vidas o de las vidas de quienes entonces moraban en el cabo, una integrante de la familia Davis ha vuelto a Corrubedo para cerrar el círculo.

Hoy, domingo 24 de febrero de 2019, Hanna Slater [sobrina de Thomas, nieta de William y Heather] ha estado aquí.

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Presentación en sociedad

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Tres oradores

Ahora sí. Después de su cuasimprovisada puesta de largo con las uvas de fin de año, Corrubedo XI Siglos ha sido presentada formalmente en sociedad.

Lo hizo el pasado domingo en la casa del mar ante un nutrido grupo de vecinos que, minutos después de misa, acudió hasta allí para escuchar lo que tenían que decir tres de los miembros de la junta directiva de la nueva entidad… o entidad de entidades, pues en ella están aglutinados varios colectivos locales. El trío de oradores lo conformó el concejal Suso Freire, Francisco Sánchez Fraga y Fernando Vilariño, con Flor Vidal levantando acta.

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Dos focas y un destino

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Una de ellas, en fotografía publicada en Diario de Arousa por Chechu López

Y ese destino es la UCI, la Unidad de Cuidados Intensivos que la Coordinadora para o Estudo de Mamíferos Mariños (Cemma) tiene en Nigrán, un santuario donde a veces los milagros ocurren.

Fueron dos crías de foca gris, cada una de las cuales adoptó el nombre del lugar donde fue localizada. A una la llamaron Barizo, pues apareció en este puerto malpicán. A la otra, la que nos atañe, la bautizaron Balieiros.

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Corrubedo, once siglos

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Concordia de Antealtares, primera referencia escrita al hallazgo del sepulcro del Apóstol

El principio de esta historia es harto conocido. Hacia el año 813, un tal Pelayo, eremita él, vio que una estrella refulgía de un modo extraño encima del bosque Libredón y corrió a contárselo al obispo Teodomiro en su diócesis de Iria Flavia. Ambos regresaron al sitio en cuestión y descubrieron uno de los mayores tesoros de la cristiandad: en una antigua necrópolis romana yacía el sepulcro de Santiago el Mayor junto a las tumbas de dos discípulos, Teodoro y Anastasio, aquellos que —decía la leyenda— habían traído a este confín el cadáver del Apóstol a bordo de una balsa de piedra tras ser decapitado en Judea por soldados de Herodes Agripa. Informado del milagroso hallazgo, el rey astur Alfonso II ordenó construir sobre aquel lugar una modesta capilla. Fue el corazón del Locus Santi Iacobi, la meta de todas las rutas jacobeas, el punto en que centurias más tarde se habría de levantar una catedral.

No es tan conocido que aquel mismo Alfonso II, apodado El Casto —tenía esposa pero nunca cohabitó con mujer—, hizo venir a doce monjes benedictinos con la misión de custodiar las sagradas reliquias. Para ellos se edificó un cenobio, una endeble instalación de piedra, madera y barro situada unos metros a oriente de donde reposaban los huesos santos, cerca de tres altares consagrados al Salvador y a San Pedro y San Juan que explican el nombre con que fue bautizada: Antealtares. El convento tuvo a Ildefredo de primer abad y, además de cuidar el sepulcro, debió asumir la responsabilidad de rendir culto al Apóstol celebrando misas en su honor, cantando oficios y atendiendo a los peregrinos que, aún escasos a mitad del siglo IX, acudían de tierras hispanas no sometidas por el Al-Andalus.

Y lo que, hasta hace bien poco, solo era conocido por un puñado de eruditos e investigadores de la Alta Edad Media, es lo que relataremos a continuación. El hecho que va a provocar que, desde esta misma medianoche, cuando los relojes de Praza do Obradoiro y de la madrileña Puerta del Sol den las doce campanadas, Corrubedo vaya a estar todo el año en traje de fiesta.

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El regreso de la ruta del ron

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Hace un par de días en el puerto de Ribeira

La vida está llena de coincidencias [y eso que cuando escribimos esta frase aún no sabíamos lo que iba a ocurrir después*].

En la Nochebuena de 2017 empezábamos a publicar una historia que dividimos en tres partes en la que rastreábamos la identidad de una extraña embarcación a la deriva divisada al norte de Corrubedo en otra víspera de Navidad: la de 1999 [I]. Tras una investigación diríase que detectivesca aunque sin despegar las yemas del teclado, descubrimos que aquella nave —que había acabado maltrecha en el puerto de O Vicedo— era un trimarán legendario: uno de los cuatro hermanos gemelos del ganador de la primera edición en 1978 de la mítica Ruta del Ron, el cual, al poco de haber participado en el 20º aniversario de esta regata que une Francia y el Caribe, se perdió en una pavorosa tormenta al este del Canadá… su dueño, el galo Charlie Capelle, ya había renunciado a él pues nadie con dos dedos de frente se atrevería a inferir que después de ocho meses de zozobra por el Atlántico el velero iba a ser avistado a cuatro mil kilómetros de distancia de donde desapareció, bastante hecho polvo, sí, pero no tanto como para darlo por defenestrado [II]. Nada más enterarse de pura chepa de su milagrosa reaparición, su propietario viajó a Galicia, recuperó su A Capella, lo repatrió, lo restauró, disputó en 2006 la Ruta del Ron, naufragó en su cuarta jornada, fue rescatado, lo volvió a arreglar, compitió en la edición de 2010 y en la siguiente de 2014 —es un certamen cuatrienal, como las olimpiadas y el mundial de fútbol— y ya había formalizado su comparecencia en la de 2018 cuando concluimos nuestro relato a principios de enero, con Capelle y su viejo barco inscritos en una prueba que, casualidades, iba a celebrar este otoño su 40º aniversario [y III].

Pues bien. Lo que son las cosas. Este misma semana, en la madrugada del miércoles 12 de diciembre de 2018, Salvamento Marítimo ha recobrado un fragmento de otro trimarán tripulado por otro francés que naufragó el mes pasado mientras peleaba por el cetro de la Route du Rhum. Ya hay que tener puntería. Hallaron el pecio a unas treinta millas de nuestro cabo y lo remolcaron a aquí cerca, atándolo a un pantalán en el puerto de Ribeira.

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