Orquídea salvaje

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—Las orquídeas son una excusa para el calor. ¿Le gustan?
—No especialmente.
—Son repugnantes. Sus pétalos se parecen demasiado a la carne humana y su perfume tiene la fétida dulzura de la corrupción.

De esas casualidades felices. Hace justo un año, 26 de enero, con ocasión del aniversario de su nacimiento, publicábamos aquí un artículo sobre José Quer y Martínez (1695-1764), uno de los padres fundadores de la botánica española, a quien su afán investigador le llevó a recorrer estas tierras en busca de plantas que analizar.

Y mira tú por dónde que otro 26 de enero, el de 2011, en el parque natural de Corrubedo, dos fotógrafos hallaron una especie que hasta entonces había pasado desapercibida: una clase de orquídea de la que no había constancia de su presencia no solo en la provincia sino en toda la comunidad.

Hizo la número 40 de las variedades de orquídea habidas en Galicia. Y lo que es más: de todas las existentes en la península Ibérica, es la única que florece en invierno, rasgando con sus exuberantes colores tanta monotonía.

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La noticia

Barlia robertiana. Esa es la designación científica de la que informó La Voz de Galicia el 4 de febrero de 2011. La segunda partícula de su nombre fue un obsequio de su primer investigador, el naturalista francés Jean Louis August Loiseleur-Deslongchamps (1774-1849), a su colega y amigo Gaspard-Nicolas Robert (1776-1857), que había sido responsable del Jardín Botánico de Tolón.

En realidad, Loiseleur la bautizó como Orchis robertiana y desde 1999 se la conoce más bien como Himantoglossum robertianum. También fue llamada con otro puñado de nombres. Entre ellos, el de Orchis longibracteata.

Fue precisamente bajo esta última denominación (o casi), Orchis longebracteata, que fue catalogada en 1909 por el naturalista jesuita Baltasar Merina y Román (1845-1917), más conocido como Padre Merino, en su Flora Descriptiva e Ilustrada de Galicia. Había localizado un único ejemplar en las inmediaciones de Noceda, en los Ancares, pero desde entonces no se la ha vuelto a ver por estas latitudes y ni siquiera hay constancia fidedigna de que estemos hablando de la misma especie.

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Loiseleur, descubridor de la especie

También fue una sola planta la que se encontraron los dos fotógrafos en el parque natural. El descubrimiento sucedió en A Graña, cerca de Couso. Aquel miércoles 26 de enero, Xermán García Romai y Antonio Parada Mariño [más conocido como Tucho Parada, quien posee el don de estar siempre con su cámara en el sitio preciso en el momento justo… lo decimos por experiencia] se hallaban tomando imágenes de aves limícolas y marinas en una zona pedregosa y, al volver al coche al ocaso, les llamó la atención la presencia de una orquídea florida sobre una duna gris a unos veinte metros de distancia.

Al principio pensaron que se trataba de una Dactylorhiza elata, pero eso no podía ser: esta variedad florece de mayo a julio y una observación más de cerca descartó esta hipótesis. Sus sospechas pasaron entonces a una Barlia robertiana, especie que, aunque nunca había visto ninguno de los dos en vivo y en directo, sí sabían de su existencia por la Flora ibérica editada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Ya en el calor de sus respectivos hogares y con las fotos recién tomadas en la mano en las pantallas pudieron confirmar la certeza de esta teoría.

El verdadero alcance de su hallazgo lo descubrieron más tarde, cuando, puestos en contacto con Elvira Sahuquillo —autora de la Guía de las Orquídeas de Corrubedo—, y con Íñigo Pulgar —responsable de la Guía da Flora do Parque Natural—, supieron que se trataba del primer y único ejemplar encontrado en Galicia descontando aquel dudoso del Padre Merino. Habría que viajar hasta la playa asturiana de Xagó o hasta Beira Litoral, en el país portugués, para ver la siguiente orquídea gigante, como se la conoce popularmente dado que puede llegar a medir 80 centímetros de altura.

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Una orquídea gigante en la playa asturiana de Xagó

Y ahora la mala noticia. Un fuerte temporal en febrero de 2011 doblegó nuestro solitario ejemplar y, aunque quedaron sus bulbos, no ha vuelto a florecer por aquí, al menos que nosotros sepamos. Nos queda la esperanza de que algún día la especie vuelva a eclosionar en ese vergel singular que es el parque natural de Corrubedo.

Entretanto, aún podemos admirar las otras 11 variedades que atesora el complejo. Colgamos la guía de Elvira Sahuquillo para quien desee embelesarse con la belleza de una fascinante planta perfumada de leyendas casi siempre embriagantes: desde las que le atribuyen propiedades afrodisíacas hasta las que la consideran el alimento de Satán… Será por eso que se nos ha dado por titular el post con aquella mediocre película erótica de Mickey Rourke.

[Algunas fuentes consultadas: «A orquídea xigente (Barlia robertiana), entre a esperanza e a extinción» (Xermán García Romai), «Himantoglossum robiertianum (Barlia robertiana). La orquídea gigante» (Ángel Mar), «Entrevista a Xermán García Romai, editor do blog Natureza dixital» (Bolboretas galegas)]

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Pero para compensar, la cita del principio es de la magnífica El Sueño Eterno

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