El yate fantasma

olimpia-vicedo.png
Un buzo de la Cruz Roja se dispone a inspeccionar el misterioso barco invertido…

24 de diciembre de 1999. Faltan una semana y un día para el efecto 2000, ese que hará que los ordenadores se reinicien en 1900 y provocará un colapso informático planetario, la rebelión de las máquinas, la venida de Terminator y, en último término, el Fin del Mundo.

Pero Galicia tiene problemas más acuciantes. Está azotada por un temporal de lluvia y viento que tiene visos de amargarle el turrón a más de uno (de hecho, miles de habitantes de la Marina lucense tendrán que tragar a oscuras su cena de Nochebuena tras caer el tendido eléctrico). Y no pintan mejor las cosas en el mar, donde estamos sintiendo los efectos de una creciente borrasca con centro en Irlanda que extiende sus tentáculos hasta las islas Azores. En medio de este escenario preapocalíptico, un mercante experimenta a sesenta millas de Corrubedo una visión singular: la de un solitario yate sin tripulantes en la mejor tradición de los barcos fantasma.

yate-olimpia-corrubedo
Primera aparición

Olimpia. Así se llama el navío si hacemos caso a la escueta noticia publicada el 26 en La Voz de Galicia [recordad: el 25 no hay periódico]. El mercante alerta a Salvamento Fisterra, que envía hasta allí al helicóptero Pesca 1. Los tripulantes del artefacto volador descartan la posibilidad de un naufragio pero no por ello su diagnóstico es menos inquietante: la embarcación está deteriorada y cubierta de verdín, lo que hace suponer que lleva mucho tiempo a la deriva.

El Pesca 1 se ve obligado a abortar la misión porque se recrudece el mal tiempo y el misterioso yate se vuelve a perder en el mar, envolviéndose en la densa oscuridad del océano como un espejismo navideño. ¿Adónde ha ido?

yate-olimpia-vicedo.png
El reencuentro

Lo averiguaremos tres días después, el 29 de diciembre, cuando La Voz de Galicia informa de la reaparición del navío, esta vez a cinco millas al norte de Estaca de Bares, donde la embarcación de rescate Salvamar Touriñán se hace cargo de él y lo remolca al puerto de O Vicedo, en la Mariña lucense.

Lo había divisado el Cementador, emblemático bajel construido en 1967 en los astilleros que la Empresa Nacional Bazán tenía en San Fernando y que, haciendo honor a su nombre, fue el primer barco cementero de propulsión diesel electrónica fabricado en España (disfrutó de una larga vida que concluyó en 2010 cuando fue condenado al soplete en Santander). Salvamento Fisterra envía hasta el lugar del avistamiento al Pesca 2, que lo localiza y avisa al Salvamar Touriñán.

Dos detalles de la noticia nos llaman la atención. Uno: el barco tiene la «quilla al sol», o sea, va boca abajo. El otro: lo llaman «trirreme», nave de guerra famosa por protagonizar la batalla de Salamina entre la coalición de ciudades-estado griegas y el imperio persa en el año 480 a.C.. Esto nos desconcierta un poco. Por lo demás, la columna periodística corrobora la sospecha de que lleva tiempo abandonado ya que tiene moluscos incrustados en el casco.

cementador.jpg
El Cementador con su característico color gris

A la mañana siguiente, un buzo de Cruz Roja de Burela se dispone a explorar el barco sumergiéndose en su interior como harán en un futuro muy lejano los tripulantes del Nostromo en la nave de Alien, el octavo pasajero. Localiza una cocina con cuatro fogones bastante maltrecha y dos camarotes vacíos. Poco más.

Según el reportaje que publica La Voz de Galicia, el equipo de submarinismo calcula que el yate lleva desamparado en el mar alrededor de un año. Crecen percebes dentro de él. Ahora, Capitanía Marítima y Salvamento de Fisterra deben decidir acerca del destino final de la embarcación, un «trirrente», palabra que, hasta donde nosotros llegamos, no existe.

Más preguntas que respuestas después de la inspección

Debemos aguardar hasta el 3 de noviembre del año siguiente para leer una nueva noticia sobre el tema. La titulan: «Un trimarán en busca de dueño». Y sí. Esta vez aciertan. Trimarán: embarcación a vela compuesta por un casco central (vaka) y otros dos más pequeños (amas), unidos todos ellos por puntales laterales rígidos (akas). El origen de este barco se remonta a los indígenas polinesios de hace 4.000 años (de ellos heredó la terminología entre paréntesis) y gracias a su peculiar arquitectura es muy difícil de hundir… ahora bien,  si vuelca hay que pasarlas canutas para darle de nuevo la vuelta.

Nadie ha intentado acreditar la titularidad del trimarán. No han dado frutos las gestiones con consulados de países próximos en busca de algún indicio acerca de su identidad. El Salvador Touriñán, que como rescatador ha adquirido derechos sobre el mismo, renuncia a ellos. En vista de este panorama, a las autoridades no les queda otra opción que sacarlo a subasta: esperan anunciar la fecha de la puja en tres semanas.

Entretanto, el velero yace con la quilla al sol en el varadero del puerto de O Vicedo después de seis meses atracado en el espigón. Sus cascos se encuentran en bastante buen estado. No así el aparataje electrónico, que está hecho polvo. Leyendo el reportaje nos topamos dos pistas. Que dentro se hallaron unos libros de navegación escritos en francés. Y que los moluscos adheridos ocultaban la inscripción «Olympia Chaussettes». Dos pistas pero ninguna conclusión.

trimaran-vicedo
La última alusión a un navío de pasado y futuro inciertos

Y ya no hay más. Se acabó. Finito. Con el reportaje escrito por Ana F. Cuba remata toda referencia al yate en la prensa nacional. Nosotros ya nos bajamos de un barco sin pasado ni futuro, un barco sin dueño, enigmático, materializado un día de nochebuena a unas millas de Corrubedo y abandonado a su suerte once meses después. Sumido en una océano de soledad constelada de interrogantes sin respuesta… Quién sabe. La solución a tanto misterio tal vez esté oculta en algún repliegue extraño del espacio-tiempo junto al Holandés Errante, las apariciones del Queen Mary y la nave de los muertos que avistó Arthur Gordon Pym. Junto a todos los cadáveres que no ha devuelto el mar. En el frío sitio inhóspito donde habitan los espectros.

barco-fantasma.jpg

[Algunas fuentes consultadas: The Ilustrated Dictionary of Boating Terms (John Rousmaniere), «Cristina Masaveu amadrina el buque “Cementador”» (La Nueva España, 14 de junio de 2017), «La leyenda del “Queen Mary”, el verdadero barco fantasma» (El Pensante)]

¿De verdad pensabais que lo íbamos a dejar así?

Pues claro que no. Una vez más nos ha sonreído la suerte con su hermosa dentadura y, tras cruzar datos y cotejar nombres… lo hemos encontrado. Sabemos a quién pertenecía, sabemos quién lo construyó, sabemos el auténtico nombre del barco (sus sucesivos nombres, en realidad), sabemos dónde, cuándo y quiénes iban a bordo el día en que se perdió. Lo sabemos todo… Por saber hasta sabemos lo que aconteció después, cuando sus vapuleados restos salieron de O Vicedo… lo que, visto con cierta sorna, nos pone en la misma situación que George Lucas tras completar la trilogía buena de Star Wars: la Fuerza nos impele a escribir una precuela y una secuela.

Publicaremos las dos juntas en el mismo post dentro de una semana. Creednos: es una muy buena historia con final feliz. Con ella despediremos el año.

yate-fantasma.png

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s