La gran evasión

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Admirando el abra de Corrubedo desde Os Casqueiros

Puesto que Internet facilita las cosas, solemos tener un ojo puesto en cuantas publicaciones se editan en el mundo entero por si en algún rincón del planeta a alguien se le ha dado por hablar de Corrubedo.

Fruto de esta vigilancia permanente, hace unos meses pudimos traer aquí el reportaje que el venerable magazine inglés Yachtling Monthly dedicó a las Rías Baixas. En él, un periodista llamado Chris Beeson narró sus vivencias mientras surcaba en velero las costas gallegas, de Portosín a Vigo, con el canal de Sagres como «valle de la muerte» que surgía amenazador nada más doblar nuestro cabo.

Hoy nos vamos a ir mucho más cerca. Viajamos a Portugal, donde la revista de ocio más leída del país vecino ha tenido a bien cantar las excelencias del parque natural y también de un sitio muy concreto de nuestro pueblo.

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«Passear na Galiza»

Evasões. Ese es el nombre de la publicación, nacida en agosto de 1997 como una revista mensual que desde primavera de 2015 se ha hecho semanal. Cada viernes se reparte conjuntamente con los periódicos Diário de Notícias y Jornal de Notícias, dos cabeceras históricas de Lisboa y Oporto. También se vende por separado a 1,60 euros. Su tirada es de 130.000 copias, lo que no está nada mal.

El número que nos interesa salió a la calle el 17 de noviembre. En portada, una fotografía de Santiago de Compostela: terrazas atestadas de gente en la caída de la tarde, al fondo la fachada neoclásica de la Facultad de Geografía e Historia. El titular, en grandes letras blancas y amarillas: «Passear na Galiza». Justo debajo nos invitan a descubrir la región a través de cinco parajes: A Coruña, Vigo, Ourense, el Parque Nacional Illas Atlanticas y, last but not least, las dunas de Corrubedo.

Hasta hace poco no se podía acceder al contenido a través de la web pero ya sí, con lo que hemos podido leer lo que dicen de nosotros y contemplar las bonitas fotos tomadas por Maria João Gala.

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Panorámica desde Pedra da Ra (si los ojos no engañan aún se aprecia el incendio de 2016)

El reportaje, escrito por Marlene Rendeiro, se titula: «Galiza: Um parque natural com uma duna de 20 metros». No precisa traducción.

El texto se divide en dos bloques. El primero constituye una exaltación del complejo dunar de Corrubedo, espacio de 1.000 hectáreas que alberga entre sus lindes 3.000 aves acuáticas, flora endémica, una laguna de agua dulce, otra de agua salada y, como joya de la corona, la colosal duna móvil que hoy alcanza los 20 metros de altura [si la conocieran en sus buenos tiempos…].

La redactora sostiene que ni las frías aguas de la playa alejan a turistas y paisanos. La gente viene aquí a surfear y a pasear por las rutas que extienden sus tentáculos en forma de pasarelas de madera desde el centro de recepción. Eso sí: la duna no se pisa, advierte un biólogo del parque [pero nosotros hemos escuchado que eso puede cambiar…].

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El pueblo de Corrubedo en la lejanía visto desde la playa de O Vilar

Más datos interesantes. Unos ojos entrenados podrían percibir dentro del complejo vestigios prehistóricos, como una mámoa, e incluso una antigua mina de wolframio. Para gozar de una buena despedida, Marlene Rendeiro recomienda acercarse hasta el mirador de Pedra da Ra, en el monte da Cidá. Las vistas desde allí son formidables.

A continuación, la segunda parte… ¿Dónde alojarse?

En Casa dos Casqueiros —aconseja Evasões—, una edificación orientada a una ensenada pequeña y rocosa en la que bailan coloridos barcos de pescadores.

La revista explica cómo el negocio nació de una antigua vivienda marinera que, tras ser restaurada, se transformó en local de hospedaje que fue inaugurado en 2016. Dispone de cinco habitaciones de cuidada decoración. De las vistas de los cuartos mejor no hablamos: las tenéis ahí arriba.

Para concluir, nos gustaría aportar una anécdota de nuestra cosecha pues recordamos que coincidiendo con la apertura de Casa dos Casqueiros (lo hizo apenas ocho meses después de que reabriese nuestro bar) nos llamó la atención ver pasear por el pueblo a la que —después nos enteramos— fue una de sus primeras clientas… cierta actriz que nos instruyó con sus curiosas lecciones de aeróbic impartidas con acento argentino, esa cuya sangre sirvió para invocar al diablo en una malhadada Nochebuena.

Por lo que nos dicen, ahora se ha embarcado de misionera en El Congo después separarse de su marido Antonio Recio, el que no limpia pescado.

Sabéis a quién nos referimos, ¿verdad?

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A Nathalie Seseña, por supuesto

Para quien quiera leer el reportaje de Evasões, dejamos el link.

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