Parque natural, veinticinco años

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Camiones y excavadoras ventilándose la arena ante la mirada del monte Tahume

Pues sí. 25 años. Un cuarto de siglo. Dos décadas y un lustro desde que, el 5 de junio de 1992 coincidiendo con el Día Internacional del Medio Ambiente, fue declarado como parque natural el llamado Complejo Dunar de Corrubedo y Lagunas de Carregal y Vixán.

Ayer hubo grandes fastos para festejar tan fausto momento. Plantaciones de árboles, discursos, una exposición, juegos escolares, música de gaitas, pulpo, orquesta, buenas palabras y mejores deseos. Está todo en los periódicos así que no vamos a repetirlo. Tal vez dentro de otros 25 años recordemos el evento si seguimos por aquí. Quién sabe.

Nosotros vamos a ir más atrás. Hasta los años 80. Pues queremos observar, con la prensa de la época en la mano, cómo era la fotografía de esas casi mil hectáreas de terreno antes de ser protegidas y preservadas, qué aspecto tenía un enclave que, con sus más y sus menos, hoy no hay corrubedano a quien no le llene de orgullo.

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Niños formando un S.O.S. sobre la pendiente de la duna. Una llamada de auxilio bajo la lluvia.

Aunque sólo hay que ver la imagen de lo alto del post. Habla por sí sola. Una estampa de desolación. Máquinas campando a sus anchas y sacando arena a manos llenas para beneficio de alguna empresa de la construcción y dejando a su paso las huellas de la barbarie.

Dicen las crónicas de la época que «los problemas existentes con este tema en la zona nacieron después de que el Jurado provincial de Montes adjudicase, en 1980, la propiedad de las dunas y el arenal anexo a la Comunidad de Montes de Olveira —parroquia próxima a Corrubedo—, iniciándose casi de inmediato la extracción de arena, a un promedio de veinte camiones diarios».

Seis años después, el diagnóstico era el siguiente: «La gravedad de esta situación se acentuó últimamente con la aparición de diversas zonas en las que el agua salada cubría los baches que, por debajo del nivel del mar, produjeron las extracciones salvajes detrás del acantilado natural de arena que forma la gran duna, y por la continuidad nocturna de la extracción de arena y transporte por medio de camiones y tractores, a pesar de que el Ayuntamiento de Ribeira ordenó hace semanas su paralización» (La Voz de Galicia, 24 de marzo de 1986).

Aterrador.

El de expendedor indiscriminado de áridos no era sin embargo el único uso sui generis que se le daba el terreno… De vez en cuando se celebraban carreras de caballos, cosa que a nosotros tampoco nos parece mal… lo que sí nos deja perplejos es que parte de la superficie del parque era utilizada como ¡pista de aterrizaje para avionetas!

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Atentos a la disputa de una carrera de caballos

Las mismas crónicas cuentan que fue la Asociación de Vecinos As Dunas de Corrubedo la que se movilizó para que se pusiese fin de una vez a semejante despropósito. Una de sus gestas más importantes ocurrió el domingo 23 de marzo de 1986 cuando organizó una manifestación con el fin de que toda la sociedad del país fuese consciente de lo que aquí estaba ocurriendo.

Y su poder de convocatoria fue más que notable. Participaron casi un millar de personas, entre las que se incluyeron grupos ecologistas y políticos como el recientemente fallecido Ricardo Pérez Queiruga (D.E.P.), además de contar con el apoyo explícito de artistas e intelectuales de la talla de Víctor Freixanes, Uxío Novoneyra, César Portela y Antón Reixa.

Ni la lluvia ni el frío fueron óbice para que la marcha avanzase a lo largo de cuatro kilómetros hasta alcanzar la zona degradada, donde se pronunciaron discursos, se escribió un gran S.O.S. humano sobre la arena agraviada y se procedió a la suelta de dos palomas para dar por finalizado el evento. Una bandera blanca quedó allí izada como «símbolo del silencioso grito de socorro del entorno».

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La multitudinaria manifestación contada por El Ideal Gallego el 24 de marzo de 1986

Y bueno.

Habrían de pasar aún otros seis años para que la historia tuviese su happy end… pero por suerte y al igual que les ocurre a los muchachos protagonistas de este viejo spot de una conocida (y rica) cerveza, tras muchas penalidades a nosotros también nos vino a sonreír nuestra buena estrella.

Sabéis dónde fue grabado, ¿verdad?

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